
Roedores en el jardín: señales para detectarlos y cómo evitarlos
Cómo saber si tienes roedores en el jardín o el huerto, qué animal es y qué trampas, mallas y medidas de orden funcionan...

Las averías más habituales de un sistema de riego son las fugas en tuberías, los goteros obstruidos, las electroválvulas que no abren o no cierran, los aspersores dañados, la presión mal ajustada, los filtros colmatados, los fallos eléctricos y los problemas de la bomba. Casi todas se evitan con filtrado correcto, control de presión y una revisión antes de cada campaña.
La forma más rápida de diagnosticar es partir del síntoma que ves en campo y comprobar las causas de más probable a menos probable. Esta tabla te sirve de guía de primer nivel:
| Síntoma | Causa más probable | Qué hacer |
|---|---|---|
| Charcos o zonas siempre húmedas | Fuga en tubería, unión o racor | Localizar el punto, cortar el tramo dañado y reponer con racor adecuado |
| Plantas al final de la línea con poca agua | Presión insuficiente o goteros no autocompensantes en líneas largas | Medir presión al inicio y al final; valorar goteros autocompensantes |
| Goteros que no echan agua o echan muy poca | Cal, arena o algas en el laberinto del gotero | Limpiar o sustituir y revisar el filtro de cabezal |
| Un sector no se enciende o no se apaga | Electroválvula sucia, membrana dañada o fallo eléctrico | Probar apertura manual, limpiar membrana, comprobar bobina y cableado |
| Aspersor que no gira o moja en chorro | Boquilla obstruida, muelle o brazo dañado | Limpiar boquilla, ajustar sector o sustituir |
| Presión que baja poco a poco a lo largo de semanas | Filtro colmatándose o bomba desgastada | Comparar manómetros antes y después del filtro |
| Programador apagado o que pierde la programación | Falta de corriente, pila agotada, humedad en conexiones | Revisar alimentación, pila de respaldo y empalmes |
| Bomba ruidosa, con vibraciones o que salta el térmico | Cavitación, aspiración obstruida o sobrecalentamiento | Revisar aspiración, nivel de agua y consumo eléctrico |
Las fugas aparecen sobre todo por golpes de la maquinaria, presión excesiva, envejecimiento del material por el sol y roedores o raíces que dañan las tuberías.
El síntoma no siempre es un charco. En suelos arenosos el agua se infiltra rápido y lo que notas es que la presión baja o que un sector tarda más en regar. Para localizar la fuga, cierra sectores de uno en uno y observa en qué momento el manómetro recupera la presión.
Al reparar, no te limites a poner cinta: corta el tramo dañado y usa un racor del mismo diámetro y timbraje. En nuestra sección de mangueras y racores tienes piezas como el racor en T de diámetro 25 para riego, muy usado para derivaciones en tubería de polietileno.
Los goteros se obstruyen por tres motivos: precipitación de cal, partículas de arena o limo que pasan el filtro y crecimiento de algas o biopelícula dentro de la tubería. En zonas de aguas duras, como buena parte de los pozos del altiplano granadino, la cal es la causa número uno.
Para limpiarlos tienes varias opciones:
Si tus líneas son largas o el terreno tiene pendiente, merece la pena pasar a goteros autocompensantes, que mantienen el caudal aunque la presión varíe a lo largo de la línea. Un ejemplo es el gotero autocompensante de 2,1 litros/hora, habitual en frutales y hortícolas.
Si una electroválvula no abre o no cierra, lo primero es comprobar si el problema es hidráulico o eléctrico usando la apertura manual. Casi todas las electroválvulas de riego tienen un tornillo de purga o un giro de cuarto de vuelta en la bobina que permite abrirlas sin corriente.
Para limpiarla, cierra el agua, desenrosca la tapa, saca la membrana y el muelle, lávalos con agua limpia y revisa que la membrana no esté agrietada. Si la válvula está agrietada o la bobina no responde, lo más práctico es cambiarla por una electroválvula de la misma rosca y tensión de trabajo.
Un aspersor riega mal cuando la boquilla está obstruida, el brazo o el muelle están dañados, el sector está desajustado o la presión no es la adecuada para esa boquilla. El resultado es un riego poco uniforme: zonas encharcadas junto a otras secas, escorrentía y compactación del suelo.
Revisa en este orden: limpia la boquilla, comprueba que el aspersor esté vertical, ajusta el sector de giro y mide la presión en el propio aspersor. Si la presión es muy alta, el agua se pulveriza en exceso y el viento la arrastra; si es baja, el chorro cae cerca y deja anillos secos. Si quieres profundizar, tenemos un artículo sobre ventajas y desventajas del riego por aspersión.
La presión está mal ajustada cuando revientan uniones y goteros (exceso) o cuando el final de las líneas recibe menos agua que el principio (defecto). La única forma fiable de saberlo es medirla con un manómetro, no a ojo.
Cada tipo de emisor trabaja en un rango concreto que indica su fabricante: el goteo suele trabajar a presiones bajas y la aspersión necesita bastante más. Consulta siempre la ficha técnica de tus emisores y ajusta la instalación a ella; los valores de cualquier guía son solo orientativos.
Las causas típicas de presión incorrecta son una bomba sobredimensionada o mal regulada, fugas, filtros sucios o la ausencia de reguladores de presión en instalaciones con desnivel.
Los filtros de riego hay que limpiarlos cuando la diferencia de presión entre la entrada y la salida del filtro aumenta de forma apreciable respecto a cuando está limpio. No hay un calendario fijo: depende de la calidad del agua, y un agua de balsa con algas en verano puede ensuciar un filtro en pocos días.
La regla práctica es instalar un manómetro antes y otro después del filtro y anotar la diferencia con el filtro limpio. Cuando esa diferencia crece de forma clara, toca limpiar. En instalaciones pequeñas de goteo, un filtro inclinado de 3/4″ con malla 100 es una solución sencilla que se desmonta y limpia en un par de minutos.
Los fallos eléctricos más comunes son empalmes oxidados, cables pelados por roedores o por la azada, falta de corriente en el programador y pilas de respaldo agotadas que hacen perder la programación tras un corte de luz.
Con un polímetro puedes comprobar si llega tensión a la salida del programador cuando activa un sector y si la bobina de la electroválvula tiene continuidad. Si todo el sistema falla a la vez, empieza por la alimentación y el fusible del programador. Para huertos y jardines sin cableado, un temporizador de riego electrónico de grifo a pilas evita muchos de estos problemas.
Una bomba de riego está fallando cuando da menos presión que antes, hace ruidos o vibraciones anormales, consume más electricidad o se para por el térmico. El ruido de «grava» dentro de la bomba suele indicar cavitación, que aparece cuando falta agua en la aspiración o la altura de aspiración es excesiva.
Revisa la rejilla y el filtro de aspiración, el nivel del pozo o la balsa y el estado de los cables y el cuadro eléctrico. Si la bomba está al final de su vida útil, una sumergible como la bomba sumergible S4 4/14 de 1,5 CV a 400 V es una opción habitual para pozos de explotación, aunque siempre hay que dimensionarla según caudal y altura manométrica. Tienes más detalle en nuestro artículo sobre problemas comunes de las bombas de riego y en la sección de bombas.
Esta es la revisión que recomendamos hacer al final del invierno, antes de empezar a regar en serio:
En Guadix y el altiplano, además, conviene vaciar las tuberías y filtros expuestos antes del invierno: las heladas revientan cuerpos de filtro, válvulas y racores que se quedan con agua dentro.
Si todavía no tienes clara la bomba adecuada para tu explotación, en esta guía explicamos cómo elegir y mantener una bomba de riego agrícola.
La pérdida de presión en un goteo suele deberse a un filtro sucio, una fuga en tuberías o racores, o una bomba que ha perdido rendimiento. Compara los manómetros antes y después del filtro y cierra sectores de uno en uno para localizar el origen.
Muchos goteros se recuperan purgando las líneas, limpiándolos a mano o con un tratamiento ácido aplicado según las indicaciones del fabricante. Si tras la limpieza no recuperan el caudal, lo más rentable es sustituirlos y revisar el filtrado para que no vuelva a pasar.
Abre la electroválvula en modo manual: si funciona así pero no desde el programador, el fallo es eléctrico. Después comprueba con un polímetro si llega tensión a la bobina cuando el programador activa el sector.
La malla depende del tipo de gotero y de la calidad del agua, y el fabricante del emisor suele indicar el grado de filtrado recomendado. Como orientación, el goteo necesita un filtrado más fino que la aspersión, y con aguas de balsa o con algas conviene añadir un filtro de arena o de anillas.
En nuestra sección de tecnología de riego tienes goteros, filtros, electroválvulas, aspersores y accesorios para reparar tu instalación. Si no sabes qué referencia te corresponde, búscala en agricolatrivino.com o llámanos al 958 66 29 67 (también por WhatsApp): con una foto de la pieza te ayudamos a encontrar la exacta y te la enviamos a toda España.